domingo, 9 de octubre de 2011

Siempre hay recompensa

Los comienzos de curso más que difíciles son duros; en septiembre comienzan las reuniones para organizar horarios, clases, programaciones... si lo llevas haciendo años suele ser menos duro, pero ¿y si eres nueva en todo esto? La cosa ya cambia, porque no sólo es organizar, sino adaptarte a un cambio, a un nuevo equipo de trabajo, una nueva situación, comenzar desde cero.

Se puede comenzar desde cero de dos maneras: la primera que a pesar de ser duro,  tus nuevos compañeros son fantásticos y te ayuda a adaptarte, te orientan, puedes contar con ellos para lo necesario puesto que sois un equipo y entre todos llevais un proyecto adelante ( afortunados los que se encuentran en esta situación); y la segunda todo lo contrario, tus compañeros van a su aire, hacen lo suyo y lo demás no importa, y si pueden fastidiarte un poco mejor aún; no significa que todos lo hagan siempre está el alma bondadosa que va a estar a tu lado y para ti eso ya significa mucho.

¿Qué ocurre en estas situaciones?
Pues tenemos dos caminos, abandonar o continuar, tanto lo uno como lo otro son respetables, el abandono no debe de interpretarse como una retirada, el puesto no es para mi, ¡¡¡No!!!; debe interpretarse como que ninguna persona debe de aguantar situaciones que te hacen sentir mal, discriminada... ya encontraras otro equipo donde si te valoren por los que eres. Y el continuar no significa que agaches la cabeza y obedezcas, lo que significa que a pesar de todo sola puedes, que te las arreglaras para saber el funcionamiento de todo, que si cometes errores, es lógico, aprenderás de ellos; intentaste conseguir un buen equipo de trabajo, puesto que donde esta la unión esta la fuerza, no lo conseguiste pues no pasa nada, estas sola y debes continuar sola. Hacer tu trabajo lo mejor posible y jamás caer en el juego de tus compañeros.

Al final del curso se ven los resultados; de un buen trabajo hecho en equipo y los trabajos individualizados de gente que necesita ser protagonista, y aparentar.

Pero señores y señoras jamás se olviden que en esta vida cada uno recoge lo que siembra, y que las personas valemos más por lo que callamos que por lo que decimos.





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